La inspiración detrás de la colección no es nada más que Full Moon, la compilación de 260 paisajes a la luz de la luna de Darren Almond. Similar a la idea de fotografiar los rayos de luna cayendo sobre los montes japoneses.
The inspiration behind the collection is nothing more than Full Moon, the compilation of 260 moonlit landscapes by Darren Almond. Similar to the idea of photographing the moonbeams falling on the Japanese mountains.
Presentada en pequeñas diapositivas a través de su página web, la nueva colección de primavera/verano 2019 de Betolaza Estudio se deja atisbar, una temporada más, con cierta timidez. A menudo, injustificada. Tal y como anunció a través de su página de Instagram, la inspiración detrás de la colección no es nada más que Full Moon, la compilación de 260
paisajes a la luz de la luna de Darren Almond. Similar a la idea de fotografiar los rayos de luna cayendo sobre los montes japoneses, lo que en un principio parece un concepto imposible de traducir termina atisbándose a través del despliegue.
La composición consiste en un muestrario de sombras, texturas y claroscuros. Su primera imagen, un contraluz de un dos piezas a rayas, con sombrero a juego al más puro estilo 80’s. La paleta, un matrimonio complementario de colores tierra con pasteles fríos, se hace notar a partir del vestido de tirantes verde oliva; segunda pieza de la colección. Contrasta con los pantalones estampados de motivos tropicales que hay a continuación; malva y oliva sobre lo que parece ser azul oscuro, una grata sorpresa a la mirada.
Otra pieza memorable: el vestido de tulle transparente. Este último sí que constituye todo un giro, esta vez en Betolaza en sí. Se trata de la primera vez que vemos el elemento de la desnudez en cualquiera de sus obras. Luna llena en todo su esplendor. Su apertura cruzada sugiere la posibilidad de vestir la prenda a modo de throw sobre un bikini, aunque una se
tendría que preguntar a qué tipo de playa portaría una pieza tan delicada. Quizás para un chapuzón nocturno.
Coherente. De nuevo, recordamos la filosofía de buscar ser nosotras las que vistamos a la prenda, y no la prenda la que vista a nuestro cuerpo.
Coherente. De nuevo, recordamos la filosofía de buscar ser nosotras las que vistamos a la prenda, y no la prenda la que vista a nuestro cuerpo.
Presented in small slides through its website, Betolaza Studio’s new Spring/Summer 2019 collection is glimpsed, one more season, with some shyness. Often, it’s unjustified. As he announced through his Instagram page, the inspiration behind the collection is nothing more than Full Moon, the compilation of 260 moonlit landscapes by Darren Almond. Similar to the idea of photographing the moonbeams falling on the Japanese mountains, what initially seems an impossible concept to translate ends up gliding through the unfolding.
The composition consists of a sample of shadows, textures and light dark. Its first image, a backlight of two striped pieces, with a hat to match the purest 80’s style. The palette, a complementary marriage of earth colors with cold cakes, is noticed from the dress of olive green straps; second piece of the collection. Contrast with the trousers stamped with tropical motifs below; mauve and olive on what appears to be dark blue, a pleasant surprise to the look.
Another memorable piece: the transparent Tulle dress. This last one is quite a twist, this time in Betolaza itself. This is the first time we see the element of nudity in any of his works. Full moon in all its splendor. Its cross opening suggests the possibility of dressing the garment like Throw on a bikini, although one would have to ask what kind of beach such a delicate piece would carry. Maybe for a night dip. Consistent. Again, we remember the philosophy of seeking to be us who wear the garment, not the garment that dresses our body.
Coherent. Again, we remember the philosophy of seeking to be us who dress the garment, and not the garment that dresses our body.
Coherente. De nuevo, recordamos la filosofía de buscar ser nosotras las que vistamos a la prenda, y no la prenda la que vista a nuestro cuerpo.
Coherent. Again, we remember the philosophy of seeking to be us who dress the garment, and not the garment that dresses our body.
Y casi en consonancia con el concepto de Full Moon, reitera su visión; vestir a mujeres que solo necesitan de su propia personalidad para brillar.
And almost in keeping with the concept of Full Moon, he reiterates his vision; dressing women who only need their own personality to shine.
Casi al mismo tiempo que escribía esta pieza, me explicaron el verdadero significado de las palabras Ying y Yang. Al margen de su simbolismo, sirven para designar a la cara de las montañas bañadas en luz, frente a las que quedaban a la sombra. De si la fuente de luz se trataba exclusivamente de sol o luna, no lo llegué a saber, aunque la posibilidad de referirse a las dos es más que sugerente, sobre todo en casos como este. Quizás con razón, Betolaza se defina como ‘una mezcla de dualidades, masculino y femenino, fuerza y delicadeza, estructura y fluidez, tradición y contemporaneidad’.
Una cosa sí ha quedado clara, y es que delicadeza y sobriedad no están reñidas, tal y como María Acevedo Betolaza demuestra una y otra vez a través de sus colecciones. Su proceso de creación recuerda más al de una artista que al de fundadora y diseñadora. Aquella que, temporada tras temporada, saca sus acuarelas y aporta otro nivel más de profundidad a la que lleva siendo más que una marca.
Y casi en consonancia con el concepto de Full Moon, reitera su visión; vestir a mujeres que solo necesitan de su propia personalidad para brillar.
About the same time I was writing this piece, they explained to me the true meaning of the words Ying and Yang. Apart from their symbolism, they serve to designate the face of the mountains bathed in light, in front of those that remained in the shade. Whether the source of light was exclusively sun or moon, I did not know, although the possibility of referring to both is more than suggestive, especially in cases like this. Perhaps rightly Betolaza is defined as ‘a mixture of dualities, masculine and Feminine, Strength and delicacy, structure and fluency, Tradition and contemporaneity’.
One thing has been clear, and that is that delicacy and sobriety are not disputed, just as Maria Acevedo Betolaza shows over and over again through her collections. Her creation process is more reminiscent of that of an artist than of the founder and designer. The one that, season after season, takes out its watercolors and brings another level of depth to the one that has been more than a brand.
And almost in keeping with the concept of Full Moon, he reiterates his vision; dressing women who only need their own personality to shine.