Últimos dos renglones por obra y gracia de Carlos Sandness. Voy a quitar la música. Necesito claridad mental que los musicales estribillos no se interpongan entre los pensamientos. ¿Mística moderna? ¡Buff! ¡Qué jaleo! Hay una espiritualidad difusa, ¿Un moderno? ¿Despertar? Qué hace que me pregunte ¿De qué…? Vivimos en el auge de la información, va y viene… al alcance de cualquiera con solo teclear o darle al play. Marabuntas de información. No es lo mismo buscar y no encontrar, y seguir buscándolo. Las cuatro patas de la mesa hay que construirlas por uno mismo. No me sirven los pensamientos de otros en mi mente, ni sus palabras en mi boca.
No creo en brujas. No creo en cuentos, es así y seguirá siendo así. La realidad es mucho pesada de lo que imaginas, no quieras tener lo que no eres capaz de sostener. Hay personas dotadas de una sensibilidad mayor de la que puedas imaginar, no es ahora es/ ha sido siempre. El “quid” es la forma en la que adquieres esa información. Lo viral también tiene sus contras. ¿Las preguntas nacen de ti? o ¿Se las hacen otros? Hay personas con años de experiencia, de una indagación mayor que la que te puedan dar un par de vídeos. Aunque todo tiene un lado bueno. Si “eso” te lleva a un “click” mental.
El otro día, veía un vídeo de Anáis Sorensen (@yoga__woman) Una profesora increíble de yoga, su energía, su vibra. Ella es quien me hizo conectar con esta disciplina, profesora de Vinyasa y de Asthanga. Hacia un vídeo en el que hablaba sobre cómo todo ahora está “dado”. Antes no se existían en imagen las secuencias de Asthanga, era algo que el maestro iba desvelando al alumno según su progreso. El problema es ese, “saltarse” procesos, como quien quiere resultados sin trabajo alguno.
Últimos dos renglones por obra y gracia de Carlos Sandness. Voy a quitar la música. Necesito claridad mental que los musicales estribillos no se interpongan entre los pensamientos. ¿Mística moderna? ¡Buff! ¡Qué jaleo! Hay una espiritualidad difusa, ¿Un moderno? ¿Despertar? Qué hace que me pregunte ¿De qué…? Vivimos en el auge de la información, va y viene… al alcance de cualquiera con solo teclear o darle al play. Marabuntas de información. No es lo mismo buscar y no encontrar, y seguir buscándolo. Las cuatro patas de la mesa hay que construirlas por uno mismo. No me sirven los pensamientos de otros en mi mente, ni sus palabras en mi boca.
No creo en brujas. No creo en cuentos, es así y seguirá siendo así. La realidad es mucho pesada de lo que imaginas, no quieras tener lo que no eres capaz de sostener. Hay personas dotadas de una sensibilidad mayor de la que puedas imaginar, no es ahora es/ ha sido siempre. El “quid” es la forma en la que adquieres esa información. Lo viral también tiene sus contras. ¿Las preguntas nacen de ti? o ¿Se las hacen otros? Hay personas con años de experiencia, de una indagación mayor que la que te puedan dar un par de vídeos. Aunque todo tiene un lado bueno. Si “eso” te lleva a un “click” mental.
El otro día, veía un vídeo de Anáis Sorensen (@yoga__woman) Una profesora increíble de yoga, su energía, su vibra. Ella es quien me hizo conectar con esta disciplina, profesora de Vinyasa y de Asthanga. Hacia un vídeo en el que hablaba sobre cómo todo ahora está “dado”. Antes no se existían en imagen las secuencias de Asthanga, era algo que el maestro iba desvelando al alumno según su progreso. El problema es ese, “saltarse” procesos, como quien quiere resultados sin trabajo alguno.
A eso me refiero, “toda” la información sin cuestión previa. Es algo que veo sin sentido. Las cosas “llegan” a uno, cuando deben de llegar… de la forma más natural posible.
Quizá no sea un despertar de nada. Lo inverosímil que podría ser despertar de un sueño, del que no sabes que estás dormido. Esa misma fuerza innata del soñador, no podría hacerte despertar. “Los sueños nos parecen reales mientras los tenemos, pero cuando nos despertamos nos damos cuenta de que algo no cuadra” The Origen dirigida por Christopher Nolan. Sería un preámbulo de lo que podría esa ensoñación a la que llamamos vida. Todos somos una mística moderna. Es así y seguirá siendo así. No es despertar, es hacerte consciente de tu cuerpo, de quien eres, de dónde vienes, de los traumas que arrastra tu familia, de lo que te sienta bien y de lo que no, de un sinfín de cosas a las que torcemos el cuello para no verlas, o no trabajarlas. No hay mayor espiritualidad que la realidad. Vivir, es esto y de esto… es de lo que tenemos que aprender. Lo humano y lo divino convive en nosotros. E incluso aquellos con una sensibilidad más profunda, saben lo importante que es mantenerse bien anclados a las cuatro paredes que llamamos mundo.
A eso me refiero, “toda” la información sin cuestión previa. Es algo que veo sin sentido. Las cosas “llegan” a uno, cuando deben de llegar… de la forma más natural posible.
Quizá no sea un despertar de nada. Lo inverosímil que podría ser despertar de un sueño, del que no sabes que estás dormido. Esa misma fuerza innata del soñador, no podría hacerte despertar. “Los sueños nos parecen reales mientras los tenemos, pero cuando nos despertamos nos damos cuenta de que algo no cuadra” The Origen dirigida por Christopher Nolan. Sería un preámbulo de lo que podría esa ensoñación a la que llamamos vida. Todos somos una mística moderna. Es así y seguirá siendo así. No es despertar, es hacerte consciente de tu cuerpo, de quien eres, de dónde vienes, de los traumas que arrastra tu familia, de lo que te sienta bien y de lo que no, de un sinfín de cosas a las que torcemos el cuello para no verlas, o no trabajarlas. No hay mayor espiritualidad que la realidad. Vivir, es esto y de esto… es de lo que tenemos que aprender. Lo humano y lo divino convive en nosotros. E incluso aquellos con una sensibilidad más profunda, saben lo importante que es mantenerse bien anclados a las cuatro paredes que llamamos mundo.