La vegetación en torno a nuestro hogar no es un espacio neutral: está viva, y contiene energías y presencias que no siempre comprendemos.
The vegetation around our home is not neutral. It is alive, energetic, inhabited.
Dime cómo es tu jardín y te diré qué se esconde en él.
Hace algún tiempo, cuando tenía siete años, mi tía me regaló un libro llamado “Hadas Malvadas”, de Dougald Steer. Recuerdo sus páginas con increíbles ilustraciones e imágenes traslúcidas que, a día de hoy, asombrosamente se siguen viendo.
En él se contaba que los niños no deben acercarse demasiado a los jardines cuando cae el sol, y menos en solitario, pues en ellos habitan seres que no conocemos, algo parecido a las historias de no adentrarse en el bosque por la noche.
Lo que me enseñó este libro, incluso siendo niña, es que la vegetación en torno a nuestro hogar no es un espacio neutral: está viva, y contiene energías y presencias que no siempre comprendemos.
Con los años, desarrollé un profundo amor por las plantas. Si observas con atención cualquier jardín —el mío, el de mis vecinos, los que encuentro al pasear— puedes percibir algo esencial:
Cada jardín refleja la energía de quienes lo habitan.
No son solo tierra, ramas y flores: son organismos vivos que responden al cuidado, al estilo y a la intención de sus guardianes.
La enredadera que trepa por una esquina, la madreselva que desborda, la hiedra que abraza los muros… cada planta vibra con su propia frecuencia y habla sin palabras.
Los jardines organizados, con caminos limpios y arbustos podados, irradian orden, contención y contemplación.
En cambio, los jardines más salvajes —plantas libres, flores espontáneas, tallos entrelazados— emanan vitalidad, misterio y libertad.
Tell me what your garden is like, and I’ll tell you what hides within it.
When I was seven, my aunt gave me a book called “Wicked Fairies” by Dougald Steer. I still remember its translucent pages and magical illustrations.
The book said that children shouldn’t wander into gardens at dusk, especially alone, because unknown beings live there — like the stories that warn us not to enter the woods at night.
Even as a child, that book taught me something essential:
The vegetation around our home is not neutral. It is alive, energetic, inhabited.
As the years passed, I developed a deep love for plants. Observing any garden —my own, my neighbours’, or those I see while walking— I understood a truth:
Every garden reflects the energy of the people who live there.
They are not just soil and leaves; they respond to intention, care and presence.
Organised gardens radiate order, calm and structure.
Wild gardens emanate freedom, mystery and life-force.
Each plant speaks its own energetic language.
En mis estudios de Fitoterapia, Medicina Tradicional China y Ayurveda, aprendí que cada planta posee una vibración única que influye en el lugar donde vive. Algunas de ellas:
- Lavanda: calma la mente y atrae serenidad.
- Albahaca: armonía del hogar, protección y prosperidad.
- Ruda: escudo ante malas intenciones y energías densas.
- Romero: claridad mental y purificación.
- Madreselva y enredaderas: expansión, abundancia y fuerza vital.
- Árboles frondosos: estabilidad, raíces, crecimiento profundo.
Incluso piedras, fuentes o estatuas modifican la energía del jardín.
La naturaleza emite corrientes invisibles que protegen, transforman y conectan.
Through my studies in Herbal Medicine, Traditional Chinese Medicine, and Ayurveda, I learned that every plant carries a specific vibration:
- Lavender: serenity and cleansing.
- Basil: harmony, protection and prosperity.
- Rue: shields from dense or harmful energies.
- Rosemary: clarity and purification.
- Honeysuckle & vines: expansion, abundance, life-force.
- Large trees: stability and deep roots.
Stones, fountains and sculptures also shape a garden’s energy.
Nature creates flows, shields and energetic currents.
En muchas mitologías, los jardines son lugares encantados, puntos donde lo humano y lo elemental se cruzan.
In many mythologies, gardens are enchanted places where the human and the elemental meet.
Mi recuerdo del libro de Dougald Steer vuelve una y otra vez. Más allá de las hierbas, siempre sentí que los jardines pueden albergar seres o energías que no vemos: hadas traviesas, gnomos curiosos, duendes protectores.
Seres que coexisten en un mundo paralelo que no necesita nuestra lógica para existir.
En muchas mitologías, los jardines son lugares encantados, puntos donde lo humano y lo elemental se cruzan.
Algunos protegen, otros juegan, otros simplemente observan. Por eso digo que un jardín es un territorio vivo, sagrado, un portal hacia lo místico.
The memory of Dougald Steer’s book always comes back. Beyond the plants, I’ve always felt that gardens host beings or forces we cannot see: mischievous fairies, curious gnomes, protective sprites.
In many mythologies, gardens are enchanted places where the human and the elemental meet.
A garden is a living, sacred territory — a portal to the mystical.
Hace poco obligaron a mi familia a podar la enredadera y la madreselva. Para algunos no son más que plantas ornamentales. Para mí son canales de energía, guardianas y protectoras del hogar.
Al caminar por mi urbanización, veo cómo cada jardín cuenta algo: unos reflejan fuerza, otros calma, otros caos, otros expansión.
Cuando no respetamos las plantas, alteramos no solo el espacio físico, sino las ondas y corrientes energéticas que fluyen a través del jardín.
Cuidarlas es un acto de respeto, intención y magia.
Esta parte va dedicada a mi abuelo, porque fue él quien me enseñó a amar la tierra desde niña.
Para crear un jardín energético y protector:
- Selecciona con intención: plantas que resuenen contigo.
- Permite el crecimiento natural: deja algo de libertad.
- Crea rincones sagrados: piedras, esculturas, fuentes.
- Comunícate con las plantas: respétalas, agradéceles.
- Honra el misterio elemental: acepta que hay energías invisibles.
Recently, someone forced my family to cut our honeysuckle and vines. To some people they are decorative plants; to me, they are energetic protectors and channels of life.
Every garden in my neighbourhood tells a story.
When we fail to respect plants, we alter not only the physical space, but the energetic currents flowing through it.
Caring for plants is an act of consciousness, reverence and magic.
How to cultivate a magical garden
Dedicated to my grandfather, who taught me to love the earth.
To create an energetic, protective garden:
- Choose plants intentionally.
- Allow natural growth.
- Create sacred corners with stones or water.
- Communicate with your plants.
- Honor the unseen beings who may share the space.
Cada jardín es un espejo. Es un refugio, una guía y una historia viva.
Los jardines son universos secretos, llenos de sabiduría y magia.
Nos recuerdan que lo cotidiano también es sagrado, y que cuando cuidamos un espacio verde, también nos cuidamos a nosotras mismas.
Porque, al final, el jardín que cultivamos refleja quiénes somos por dentro.
Every garden is a mirror. A reflection of our inner world.
Gardens are secret universes, full of ancient wisdom and energy. Caring for them is also caring for ourselves.
In the end, the garden we cultivate reveals who we truly are inside.